Por Que Colombia es un País Subdesarrollado?
Banco Político
En Colombia las consecuencias de que el banco de la república
no fuera una entidad independiente del estado y que estuviera manejado por el
gobierno de turno serian que el gobierno, independientemente del que sea, utilizaría
su dominio del banco y de sus servicios y prestaciones para hacer campañas políticas
y así sacar provecho de estas mismas.
También el gobierno se beneficiaria de las tasas de interés
impuestas a los bancos, y a su vez el gobierno aumentaría mas estas tasas para
prevenir una posible inflación de los precios a nivel nacional.
Por Que Colombia es un País Subdesarrollado?
Por qué Colombia es considerado un país subdesarrollado?,
hoy en día Colombia es un país en vía de desarrollo lo que quiere decir que el
desarrollo económico de Colombia está basado en el primer sector es decir todo
lo que tiene que ver con agricultura, ganadería, pesca y el trabajo del segundo
sector no está muy bien desarrollado en nuestra economía todavía. Por otra
parte el sector de la salud no es el mejor, la educación en nuestro país,
aunque desde hace algunos años hemos avanzado en este tema, es aun algo en lo
cual se debería trabajar mucho más, todavía hay algunos vacíos en la educación
y alfabetización Colombiana, el PIB y el IPC en Colombia no es equitativo ya
que así como hay gente que gana muy poco hay gente que gana demasiado, es decir
hay una social.
Colombia, por fuera del mundial 2020 en ciencia y tecnología
Un estudio de la corporación estadounidense Rand, para el
Consejo Nacional de Inteligencia Norteamericana, clasificó a Colombia como un
país científicamente en desarrollo y por debajo de la media mundial. ¿Cuáles
son las razones? ¿Cómo está el país en el contexto latinoamericano? ¿Cuáles son
sus fortalezas?
Unimedios
Colombia es uno de los países de América Latina con menor
presupuesto estatal para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, apenas el
0,5 % de su Producto Interno Bruto, PIB. En Suramérica, el país con mayor
presupuesto es Venezuela, que acaba de aprobar el 2% de su PIB para este rubro;
le siguen Brasil, con el 1,3%, y Chile, con el 1%.
¿Pero hasta qué punto está Colombia más lejos o más
preparada que otros países de Latinoamérica para enfrentar los desafíos del
desarrollo científico y tecnológico del siglo XXI? ¿La empresa, las universidades
y la sociedad colombianas están preparadas para asumir el reto que se plantea
para la próxima década?
La corporación estadounidense Rand, National Security
Research División, publicó el análisis The Global Technology Revolutios 20201,
en el que afirma que para entonces la tecnología continuará su desarrollo
acelerado, integrando múltiples disciplinas científicas en una convergencia que
afectará profundamente la sociedad. El uso de la tecnología obligará a los
países a buscar la forma de participar de ellos, porque de lo contrario se
rezagarán.
Colombia fue uno de los 29 países analizados 2. Entre ellos
están Brasil, Chile y República Dominicana, como parte de la región Centro,
Suramérica y el Caribe. El análisis le permitió a Rand ubicar a Colombia en el
grupo de ‘países en desarrollo científico’, con Brasil, Chile, México, Turquía,
Sur África e Indonesia. Esta es la tercera categoría de un conjunto de cuatro,
en el que la última son los países ‘científicamente rezagados’; la segunda los
‘científicamente competentes’, y la primera, los ‘científicamente avanzados’.
Esta clasificación hace referencia a la baja, media, alta y muy alta capacidad
de los países para aplicar la tecnología.
La ubicación de Colombia en el contexto internacional
permite una serie de reflexiones sobre la situación actual y real de la ciencia
y la tecnología en el país. Para algunos académicos vinculados al medio de
investigación y el desarrollo, el principal problema de Colombia ha sido la
volatilidad de la asignación de recursos, que disminuyen de acuerdo con las
prioridades de los programas estatales.
Igualmente, los recursos asignados para la investigación y
el desarrollo en Colombia son empleados tanto para la capacitación y la
formación de investigadores, como para la investigación misma. Este aspecto
reduce la inversión en los proyectos, lo que disminuye el potencial desarrollo
de la investigación.
El profesor Rafael Hurtado, de la Universidad Nacional, ex
director del Observatorio de Ciencia y Tecnología, afirma que “en diez años la
principal institución de fomento de desarrollo tecnológico del país,
Colciencias, tuvo la mitad de los recursos que tenía en 1996, mientras la
comunidad científica de Colombia ha crecido 10 veces. No se han dado las
condiciones para que esta comunidad pueda madurar”.
Según las cifras del Departamento de Planeación Nacional, el
presupuesto asignado a Colciencias en 1990 era de 18.312 millones de pesos y
con la dinámica de investigación, el interés de los gobiernos y la evidencia de
la necesidad del desarrollo de la ciencia y la tecnología, para 1996 aumentó a
140.901 millones, el más alto que ha tenido en su historia.
Pero la volatilidad del interés en esta área hizo que para
1998 la asignación de recursos bajara a 67.035 millones. Y hasta septiembre de
2006 este monto no se había superado. Incluso se estableció como el más bajo en
los últimos 16 años, pues llegó a 64.312 millones de pesos asignados.
La influencia de algunos factores, como la pobreza, el
suministro constante de energía y agua potable, la estabilidad política y la
gobernabilidad, la educación, y la disponibilidad de los recursos son las
principales barreras que Colombia y los países con características similares en
Latinoamérica 3 tienen para lograr en el 2020 la puesta en práctica de los usos
de la tecnología descritos por la Rand.
En ese orden, los países de media y baja capacidad para
aplicar la tecnología, como Colombia, tienen la necesidad de solucionar otros
problemas, que obligan a los gobiernos a asignar recursos para la solución de
urgencias y no para el desarrollo tecnológico y la investigación.
Revolución tecnológica 2020
La Rand proyectó 16 usos clave de la tecnología para los
próximos años, entre ellas las áreas de biotecnología, nanotecnología,
tecnologías de materiales y de la información. Los seleccionó basada en la
probabilidad que tienen de ser comercializados y al impacto que pueden tener en
la sociedad, principalmente los que se relacionan con las necesidades primarias
de las personas, como el agua, el alimento, la tierra, la población, la
gobernabilidad, la estructura social, la energía, la salud, el desarrollo
económico, la educación, la defensa y el conflicto, y el ambiente y la
contaminación.
Su desarrollo y aplicación serán determinantes para definir
el papel de los países, pues analiza el espectro de avance científico, según la
capacidad con la que cuentan para adquirir e implementar las 16 tecnológias
clave. El adecuado nivel de desarrollo científico y tecnológico es la primera
condición para este tipo de aplicaciones sofisticadas. Un país puede obtener la
tecnología mediante el desarrollo propio, la colaboración, la transferencia o
la compra de paquetes disponibles en el exterior.
Capacidades
El análisis de la Rand establece barreras y fuerzas
impulsoras con que cuentan los países para desarrollar y aplicar la tecnología.
Así, el grupo de países “científicamente avanzados” tiene
una capacidad muy alta para aplicarla, porque sólo tienen un 30% de barreras y
cuentan con el 100% de fuerzas impulsoras. Es el caso de Alemania y Canadá. Y
en este mismo grupo se ecuentra Estados Unidos, que tiene 40% de barreras y
100% de fuerzas. También Australia, Japón y Corea, con el 30% y 90%.
Finalmente, Israel, que tiene el 40% de barreras y el 90% de fuerzas
impulsoras.
Un caso especial en esta perspectiva es China, que a pesar
de tener un 70% de barreras, cuenta con más del 50% de oportunidades.
El grupo de Colombia fue ubicado en el rango de países “en
desarrollo científico”. Gracias a su capacidad media, podría desarrollar
energía solar a bajo costo, comunicaciones inalámbricas, genética de cultivos,
filtros y catalizadores, vivienda barata y autosostenible, prácticas de
manufactura limpia y vehículos híbridos.
En análisis evidenció que las barreras de Colombia están en
el 70%, mientras que sus fuerzas impulsoras son del 10%. En Latinoamérica,
Brasil y Chile tienen el 25% y el mismo porcentaje de barreras.
Las cifras muestran que ningún país podrá reducir sus
barreras sino potencia las fuerzas impulsoras implementando estrategias claras,
que mejoren la calidad de vida de los habitantes, como la educación, la
generación de empleo, la garantía de seguridad y de gobernabilidad, entre
otras. Pero esto no es posible si simultáneamente no se crean nuevas
oportunidades y recursos para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.
Perspectivas para Colombia
Aunque el informe vio las capacidades individuales de los
países en un contexto regional, las diferencias entre los países desarrollados
y Colombia reflejan la necesidad de mirar con ojo crítico y selectivo, y no
comparativo, las diferencias, porque el sector productivo de estos países
sustenta su crecimiento en las actividades y desarrollos de la comunidad
científica.
“Debemos partir del escenario de los países desarrollados
para aproximarnos al nuestro, no asumir ese escenario como el propio. Nuestra
comunidad científica está siguiéndole los pasos a la comunidad mundial, pero
ésta tiene una relación muy intensa con las tecnologías, que son las que hoy
dominan los productos y los procesos de producción. La investigación en nuestro
país tiene que empezar a ser pertinente para nuestra industria, aunque es
difícil, porque la nuestra es baja en tecnología, en términos de sus productos,
y la tecnología vinculada a sus procesos, es principalmente importada”, dice el
profesor Rafael Hurtado.
Sin embargo, el país ha hecho grandes esfuerzos para tratar
de reducir las diferencias en esta área, al menos en relación con sus vecinos.
Una de las estrategias utilizadas, planteada desde el actual Sistema Nacional
de Ciencia y Tecnología, SNCyT, ha sido la unión de esfuerzos para aumentar el
gasto con los aportes de las universidades, algunas entidades públicas, los
centros de investigación y las empresas.
El Observatorio de Ciencia y Tecnología, OcyT, precisó que
en el gasto para el 2005 las entidades públicas aportaron 447.703 millones de
pesos, el equivalente al 30,5% del total; la empresa privada y pública, 624.829
millones de pesos, el 19%; las instituciones de educación superior, con
285.187,54 millones de pesos, que corresponde al 19%, y los centros de
investigación, con 109.918,29 millones de pesos, que representan el 7,42% del
total.
Aunque la preocupación de la empresa privada en el aporte a
este rubro es creciente, el interés por desarrollar tecnología nacional para
implementarla en sus procesos de producción aún no está fortalecido. Pues,
durante el 2003, la inversión en ciencia y tecnología representó el 0,08% del
total de sus ventas, mientras que se destinó el 0,28% a la compra de maquinaria
importada.
Para el director del Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena,
Darío Montoya Mejía, “el desarrollo tecnológico del país va bien, tiene
claridad en el sector empresarial de grande y mediana empresa. El gran reto es
que la pequeña empresa conozca los retos del desarrollo tecnológico y la
innovación”.
A pesar de los esfuerzos, el presupuesto destinado para
ciencia y educación se sigue repartiendo entre el desarrollo y la
investigación, y otras actividades relacionadas, como la capacitación de
doctores e investigadores.
Colciencias informó que con dos importantes préstamos del
Banco Interamericano de Desarrollo durante 1992 y 1997, 513 profesionales
realizaron con éxito su doctorado en el exterior. En el 2002, con otro préstamo,
se formaron 550 investigadores más.
Este esfuerzo de inversión le permitió al país emprender la
gran tarea de crear sus propios programas de doctorado, que han derivado en la
consolidación de grupos de investigación en ciencia y tecnología. La Plataforma
Scienti, de Colciencias, registró que el número de estudiantes de doctorado
aumentó de 345, en el 2000, a 1.532, en el 2006.
La experiencia que Colciencias ha dado al fortalecimiento
del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en los últimos 40 años ha servido
como guía para el desarrollo de otros países, como Panamá, Honduras, El
Salvador y Ecuador.
Así lo confirma Alexis de Greiff, subdirector de programas
estratégicos de Colciencias. “A pesar de todas nuestras limitaciones como país,
porque somos conscientes de ellas, Colombia tiene una gran capacidad construida
que ha alcanzado grandes perspectivas regionales”, dijo.
Las capacidades de Colombia para el desarrollo y aplicación
de la ciencia y la tecnología para enfrentar los retos que plantea el 2020
tendrán una nueva fuerza impulsora o una nueva barrera. En la Cámara de
Representantes se radicó el pasado 20 de julio un proyecto de Ley de Ciencia,
Tecnología e Innovación, que pondrá sobre el tapete la disposición del Estado
para fortalecerla o no.
Pero mientras el Estado define apostarle a la ciencia y la
tecnología como una de las mayores prioridades, el país seguirá ocupando
modestos lugares en la clasificación mundial, a años luz de Estados Unidos y
Alemania, muy lejos de Brasil y México, y lejos de Chile y Cuba. Como quien
dice, Colombia está por fuera del mundial del 2020 en ciencia y tecnología.